Esperaré mientras el
mar se seca,
en las estaciones
cambiaformas
cruzado de brazos, escondido,
dormido o divagando.
Espero dando cara al
puelche,
haciendo yunta con a la
desgracia
en el potrero de huerto
escaso.
Te espero rayando las
paredes
tras la jornada de mil
horas,
entre la neblina descorazonadora.
para intercambiar lágrimas,
historias, té y sexo,
para anudar los hilos
que los dioses desabridos
desaten.
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