miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Sabes?


¿Sabes? Siempre me ha gustado estar solo, hoy, por ejemplo, después de fingir que soy ambicioso y cumplir expectativas se me hizo de noche, así que me senté en una placita que no es muy especial, salvo por unos encinos grandes que oscurecen todo. Ahí caí en el pasto, me colgué los audífonos y mira, justo está la luna llena que en la oscuridad su brillo se agiganta, aunque un rato atrás estaba más grande y cubierta de un amarillo queso. Estoy seguro de que te habría gustado.
Lo que te iba a contar, es que cuando estoy así, mi mente se vacía por completo, más si me pongo a escuchar blues de los flojos. Bueno, cuando estoy así lo olvido todo, y me vuelvo un contemplador de lo que haya, como ahora que siento el viento tibio del verano en cada pelo de mi barba y pensaba que también este viento mecería tu pelo negro y vería en él el mismo tono que usa la luna para iluminar.  ¡A eso es lo que voy! Lo olvidé todo menos a ti. Estarías sentada al lado mirando el cielo conmigo y aunque ningún meteoro se ha estrellado en el cielo, quizás nos contentaríamos con los aviones y sus luces rojas, a ver quien las encuentra primero. “Stormy weather” vibra en mis tímpanos, no pudo ser más ideal ¿casualidad?. Cierro los ojos y hago como que bailamos un lento (porque para bailar de esos no hay que tener mucha gracia mientras se tenga sentimiento). Al rato de unas vueltas, así abrazados, iría a besar tu boca grande que tanto me gusta.
Siempre me ha gustado estar solo, como ahora con mis pies descalzos y todo, pero no hoy porque te añoro. Que ganas de tomar tu mano y sentir tus dedos flacos entre los míos, con la música bajita pa` que me cuentes tus historias. ¿qué cosas te estarán preocupando ahora?
Al menos no estoy triste esta vez. De algún modo se que todo es perfecto así y que lo prefiero tal cual porque es el precio de los bellos momentos.
Parece que pasó mucho rato porque se puso helado. Voy camino a la realidad, escojo las veredas oscuras con postes cuya luz sea lo más penosa posible. Estás tan dentro de mis células que hablarte en mi mente no parece tan loco. ¿Cuántos días pasaran sin verte? Los que sean no más, está bien… está bien.

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