lunes, 6 de enero de 2020

Hay cordeles que por más vueltas que se den, nunca se anudan.


Todavía oyes en tus viajes
la flauta de pan con la misma melodía
que eriza tus pechos, entreabre tus labios
y suaviza tu ceño.

Preguntas con los dedos
¿Cómo estás?
A veces hay respuesta, otras no.

Así, cada vez que mires a la tierra
él mirará al espacio
siendo unos cabos malditos
que por más vueltas que se den
nunca amarran nada.

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